Cabina de pintura
Recinto cerrado con extracción forzada, iluminación calibrada y control ambiental diseñado para pintar vehículos con el mínimo de contaminación y el máximo de seguridad.
La cabina de pintura es el recinto cerrado donde se aplica la pintura al vehículo en condiciones controladas de flujo de aire, iluminación, temperatura y filtración. Su objetivo doble es proteger la calidad del acabado (evitando polvo y turbulencias) y proteger al operario y al entorno (extracción de vapores, filtrado de partículas al exterior).
Flujo de aire — las dos configuraciones principales:
- Presurizada (flujo descendente): el aire entra filtrado por el techo y sale por el suelo enrejillado. Es el estándar de calidad porque el polvo se arrastra hacia abajo lejos de la pieza. Requiere foso o rejilla perimetral.
- Semidepresión / flujo horizontal: más económica, el aire entra por la parte frontal o superior y se extrae por la pared posterior. Funciona bien para piezas sueltas y reparaciones parciales.
Filtrado: pre-filtros de techo para el aire entrante, filtros de paintstop o fibra de vidrio en la extracción para retener overspray, y filtros de carbón activo opcionales para reducir COV antes de expulsar al exterior.
Modo horno: las cabinas modernas integran un quemador (gas o gasoil) y recirculación de aire filtrado para subir la temperatura a 60-80 °C durante 20-40 minutos. Esto acelera la polimerización del barniz y permite entregar el coche el mismo día. El paso de "pintura" a "horno" se hace cambiando compuertas y activando el quemador, sin mover el vehículo.
Mantenimiento: cambio regular de filtros de techo y suelo según horas de uso, limpieza de paredes (lámina pelable o cal blanca), verificación de iluminación (mínimo 1000 lux con IRC > 90 para apreciar color correctamente).