Silicona
Aceite contaminante presente en ceras, lubricantes y productos de limpieza; enemigo número uno de la adherencia de la pintura.
La silicona es, en el contexto del repintado, un aceite contaminante de la familia de los polisiloxanos que se encuentra en incontables productos de uso cotidiano: ceras de autolavado, pulimentos, lubricantes en aerosol (tipo WD-40), productos para tableros y molduras de interior, limpiadores de cueros, abrillantadores de neumáticos, selladores, incluso muchos desmoldeantes industriales. Su presencia en la superficie de la chapa es el enemigo número uno de la adherencia y la causa más habitual de cráteres y ojos de pez.
Por qué es tan problemática:
- Es invisible. No deja marca al ojo, ni huele. Una gota microscópica de silicona puede arruinar una puerta entera.
- Tiene tensión superficial muy baja. Repele casi cualquier líquido que intente mojar sobre ella, incluidas las pinturas.
- Se dispersa con facilidad. Se transfiere de las manos, de los trapos, del aire. Un taller que pule al lado de donde pinta está sembrando silicona por todos lados.
- Penetra en el sustrato. Si un plástico o una masilla absorben silicona, eliminarla totalmente es casi imposible: lo único que queda es lijar hasta eliminar el material contaminado.
Cómo controlarla:
- Desengrasar con antisilicona de forma sistemática, antes y después del lijado.
- Separar físicamente las zonas de pulido y pintura en el taller.
- Evitar productos siliconados cerca de la cabina (mirar etiquetas).
- Revisar el compresor: un compresor que inyecta aceite en la línea puede estar enviando contaminación al soplar.